Decidió quedarse.

     Tenía una gata.

     Corrección: no era una gata, era una compañera de vida. Y no la tenía, ella siempre fue libre.

     Tuvo la opción de irse siempre presente y aún con eso, decidió quedarse.

     Y aprendió a querernos. Tanto o más como nosotros a ella.

    Yo tenía 5 años cuando llegó a mi vida, hace ya 14 años, casi 15. Y en ese momento no entendía mucho, era mi mascota y nada más. No me preocupaba al llegar a casa y no encontrarla, pero me alegré siempre al verla volver.

    Yo crecía y ella también. Cada una a su ritmo, pero siempre juntas.

    Aunque nunca quise que se fuera, las puertas jamás estuvieron cerradas. Y aún así decidió quedarse.

    Aquel día catastrófico en que algún ser humano sin corazón la hirió con un golpe en la cabeza que no solo fue la herida profunda sino una fractura en el cráneo, ella encontró el camino de vuelta a casa, decidió ir en contra de lo que muchos suponen la naturaleza animal, en la que al sentir el fin cerca deciden alejarse, y regresó a su hogar. Tenía todo en contra y luchó. Se recuperó sin intervención médica alguna además de antibióticos y se quedó.

     El miedo que sentí fue tanto que me llevó a cerrar las puertas, pero ella insistía en salir. ¿Y qué clase de monstruo sería si no la dejara? Acepté, pero luego quería ir más lejos. Yo intentaba evitarlo, pero no podía vigilarla todo el tiempo y lograba escapar. Cada vez pensé que no volvería a verla. Y siempre estuvo de vuelta.

    Ese incidente nos llevó al descubrimiento de un tumorcito, inoperable por la edad, que de otra forma habríamos tardado mucho en encontrar. El tumor dio batalla, trajo complicaciones y ella siguió luchando. Aquel mal creció y las complicaciones y el dolor también. Y ella siguió adelante.

     Pudo irse y no volver o cerrar los ojos para no volver a abrirlos... Y decidió quedarse.

     Dicen que los animales no piensan, no entienden, no sienten, al menos no como los humanos. Pero no es verdad, no en nuestro caso. Ella me mostró lo que es amar a alguien incondicionalmente de verdad.

     Y tal como dice el certificado de cremación: "Gracias por todos los momentos compartidos, por haber dado tanta luz a mi vida. (...) Te has ido de mi vida, pero jamás te irás de mi corazón". 

     En voz de Rayden: "No te tengo enfrente ni te tengo al lado, pero te llevo dentro, al corazón pegada".

     En palabras de Chris Pueyo: "(...) siempre seremos, aunque no siempre estemos juntas".

     Y en las mías: Gracias y hasta siempre 🐾🐱
                                                                                                                            -Dani R.T.🌟

Comentarios

  1. Ella siempre regresó porque te necesitaba y tú a ella, siempre supo que no debía dejarte sola por eso siempre volvió.

    Esos momentos son irreemplazables espero que los atesores por siempre.

    No hay duda de cuanto te amaba.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Lu.
      Por tus palabras, escucharme, entenderme y estar.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

La Muerte.

Las personas no cambian.